Estas no son aventuras sencillas ni cómodas, ponen en juego decenas de millones de dólares, la última tecnología, años de planeación, trabajo y entrenamiento y a los mejores capitanes y navegantes del mundo, las cuales permiten sacar importantes lecciones para manejar épocas turbulentas en los negocios, mejorando el desempeño y creando empresas más efectivas y eficientes.
Primero, destaca como clave una intensa disciplina en reclutar y formar un equipo con la mejor actitud, comunicado, bien interconectado. El compromiso total del líder y quienes le siguen es de vida o muerte, es fundamental para vencer el desafío de no hundirse y ganar. Esto mismo, lo buscamos en los equipos gerenciales que nos toca construir, compuestos por profesionales más competitivos, que generan empresas más eficientes y con menos endeudamiento para enfrentar las marejadas.
Segundo, destaca la capacidad de reacción del equipo, cuando enfrentamos problemas es importante estar preparado para cambiar rápidamente de curso para resolverlos, no permitiendo que el día a día nos quite la visión de nuestras metas en la lucha. Tener una estrategia sólida, que incluye planes alternativos y que está preparada para lo inesperado es clave en una empresa que sufre los drásticos cambios del mercado, en especial el nuestro. Por acá en Chile, el ser todavía muy dependientes del cobre nos otorga una altísima variabilidad en el tipo de cambio, que el gobierno no ha podido atenuar, generando cambios brutales de riqueza entre un sector y otro.
|