El futuro del puerto de Barcelona lo marca la tendencia al gigantismo del transporte marítimo y del comercio mundiales y la oportunidad de convertir a la ciudad en la puerta del sur de Europa para el cada vez mayor tráfico de mercancías de Asia. Jordi Valls, presidente de la autoridad portuaria dijo ayer en Tribuna Barcelona, el foro de opinión de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, que la única alternativa es crecer en infraestructuras, en tamaño de las instalaciones y en mercado. Pero para dar salida a los cinco millones de contenedores que podrá mover el puerto cuando entre en servicio la ampliación en marcha, el doble que ahora, es imprescindible una buena conexión ferroviaria con Europa empezando por el tramo más inmediato, el del entorno metropolitano.
Valls no lo dijo de forma explícita, pero esta es la gran asignatura pendiente del Ministerio de Fomento que lleva años tramitando las nuevas vías que recorrerán el antiguo cauce del Llobregat hasta el futuro muelle Prat y la autovía que conectará con la Ronda Litoral. El Estado, además, ha retrasado hasta el 2012 la apertura de la línea de alta velocidad con ancho europeo de Barcelona a la frontera francesa.
El presidente del puerto anunció que este año acabará la construcción de los diques Sud y Est que delimitarán la zona de expansión de 350 hectáreas ganadas al mar después del desvío del Llobregat. También dijo, sin más concreción ni compromiso, que en el 2010 funcionaría la gran terminal de contenedores del muelle Prat, en construcción y una obra afectada por la ruptura accidental en el 2007 de 600 metros de la línea de costa. El accidente retrasa dos años la entrega a la multinacional Hutchinson.
Para afrontar el futuro, Valls afirmó que el puerto debe apuntar hacia estructuras más empresariales, con mayor autonomía de gestión, orientando el negocio hacia el transporte intermodal y la logística. Entre los retos también citó una nueva concepción de las alianzas entre el sector público y los operadores privados y acuerdos estratégicos con otros puertos, como el de Tarragona. Liberalización y flexibilidad interna con competencia entre terminales, promoción de negocios, como el tren, eficiencia, nuevas tecnologías y responsabilidad hacia las ciudades de Barcelona y El Prat completaron la casi apabullante lista de objetivos.
El éxito del turismo de crucero, que este año traerá a dos millones de viajeros a la ciudad, y la calidad del servicio que se da a las navieras le sirvió para proclamar que el puerto tiene capacidad incluso para exportar el modelo.
Valls también se refirió a los restos del hundimiento, tras un espectacular incendio, de cuatro yates de lujo de 20 metros aún visibles en las aguas de la Marina del Port Vell tres meses después del siniestro. Anunció que espera iniciar "en dos semanas" la retirada de lo que quedó de ellos. La operación será costosa, 800. 000 euros, y compleja porque las naves tenían banderas de conveniencia de cuatro países y las aseguradoras dirimen las responsabilidades en los juzgados.
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