La Autoridad Portuaria de Tarragona (APT) anunció ayer que acometerá en los próximos cinco años un ambicioso plan medioambiental con el objetivo de eliminar la emisión de partículas sólidas, evitar los vertidos al mar de sustancias contaminantes, acabar con episodios de polución debido a la manipulación de productos, preservar el subsuelo y rebajar impactos tanto acústicos como paisajísticos.
La iniciativa ha sido bien recibida por asociaciones vecinales y grupos ecologistas que en los últimos años habían denunciado los efectos negativos que la actividad portuaria generaba en el entorno, especialmente en el barrio del Serrallo.
Josep Antón Burgasé, presidente de la APT, confirmó la adjudicación por 17 millones de euros de una nueva terminal de descarga de clínker (cemento en bruto) que podrá empezar a funcionar tras el verano. El enclave movió 1,5 millones de toneladas de este material en el 2007. Por otro lado, se cubrirá parcialmente la terminal de carbón y se introducirán tolvas u otros sistemas para eliminar el polvo en la estiba y desestiba de harinas alimentarias y fosfatos. "Contamos con la colaboración de las empresas privadas", dijo Burgasé. También se destinarán 800. 000 euros a mejorar los métodos de control de la calidad del aire y de alerta en casos de incidentes.
Carme Pedrol, presidenta de la Asociación de Vecinos del Serrallo, explicó que "el carbón es un foco permanente de molestias al trajinarse al aire libre y esperamos que se ponga fin a ello". Este combustible fósil también provoca pérdidas a International Marina Tarraco (IMT), una dársena de yates de lujo situada en las próximidades y que costó 32 millones de euros. Xavier Bisbe, consejero delegado de IMT, pide agilidad para proteger la zona de las descargas de carbón, porque "hay que limpiar a diario las embarcaciones, lo que da mala imagen y dificulta la captación de clientes". Ángel Juárez, de la oenegé ecologista Mediterrània, aplaude el plan, pero lamenta que "se haya tardado mucho en desarrollarlo".
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