Una brusca oscilación del nivel del mar de entre un metro y medio y dos desató anoche la alarma en el Port de Sóller después de que un pantalán flotante amarrado al muelle de marinería rompiera sus anclajes y quedase a la deriva con ocho grandes embarcaciones amarradas.
La rissaga se produjo cerca de las 20:45 horas bajo una fuerte tormenta de agua y relámpagos. Vecinos del Port explicaron que las embarcaciones amarradas en los muelles y pantalanes de las zonas de menos calado tocaron fondo aunque apenas presentaban daños. Peor parado quedó uno de los pantalanes del muelle de marinería, donde el agua tiene un calado de cinco metros de profundidad. Los anclajes de acero no pudieron evitar la fuerza que ejerció el muelle durante la oscilación y se desprendiera, lo que lo dejó a la deriva junto con las embarcaciones que estaban amarradas a él.
Este pantalán, paralelo al muelle, está anclado al mismo muelle con unas vigas de acero, y se utiliza para reducir la diferencia de alturas entre marinería y la cubierta de los yates.
Numerosos vecinos y voluntarios, así como efectivos de la Policía Local, bomberos, Guardia Civil, Protección Civil, 061 y Emergències del 112 colaboraron en las labores de sujeción provisional del muelle flotante para evitar que quedara a la deriva con la ayuda de gruesas cuerdas.
Los trabajos se vieron complicados por el gran tonelaje que tuvieron que arrastrar para remolcar y sujetar del pantalán, labor que se realizó con la ayuda de varios cabos y el cabestrante del camión de bomberos. Aún así, varias cuerdas se partieron por la mitad por la fuerza a la que se sometían.
El jefe del puerto explicó que los daños en las embarcaciones fueron mínimos, aunque otros testigos explicaron que otros de los pantalanes flotantes que hay en la zona portuaria se vieron afectados por la rissaga. No se lamentaron daños personales.
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