La figura del monarca y su influencia en momentos decisivos de la historia reciente de España es recordada y reconocida estos días con ocasión de su 70 aniversario, que está teniendo una amplia resonancia en los medios de comunicación del país.
Pero hubo otras que no son tan conocidas como las que realizó para limar asperezas entre Gobierno y oposición o su papel, ya en el ámbito internacional, para propiciar la paz en Oriente Próximo o acercar a los países de Iberoamérica.
Algunas de sus tareas arbitrales comenzaron nada más llegar a la Jefatura del Estado para conseguir que la democracia se instalara en España y que este país fuera reconocido internacionalmente, según distintas fuentes diplomáticas consultadas por Efe.
En noviembre de 2004, el matrimonio Bush recibió a los Reyes de España en su rancho Crawford (Texas) para templar las relaciones bilaterales alejadas por la decisión del Gobierno español de retirar las tropas de Irak.
entonces presidente de EEUU, Bill Clinton, a navegar en su yate Fortuna por Mallorca. El jefe de la Casa Blanca se llevó la sorpresa de que había un invitado más, José María
El presidente de Chile en 2005, Ricardo Lagos, aseguró en la Cumbre Iberoamericana de Salamanca que, mientras el Rey había dedicado sus primeros quince años como jefe de Estado a construir una España moderna y democrática, los quince siguientes se volcó en levantar una comunidad iberoamericana que se proyectase en el siglo XXI.
Algunos países latinoamericanos han recurrido a su mediación, como Colombia en su conflicto con los grupos guerrilleros o Argentina y Uruguay para facilitar una salida a su disputa por la construcción de una planta papelera en este segundo país.
Una de sus más recientes labores de mediación tuvo lugar el pasado 3 de noviembre cuando habló con el presidente sirio, Bachard Al Asad, para convencerle de que su país participase en la Conferencia de Annapolis (Estados Unidos) para buscar un arreglo a los conflictos de Oriente Medio.
Su preocupación por pacificar esa zona del mundo hizo que propiciara la celebración en Madrid, en 1991, de la Conferencia de Paz donde tuvo la oportunidad de reunirse con los líderes mundiales implicados en el proceso.
Pero, desde su proclamación como Rey de España el 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos I ha tenido una muy especial vinculación con América Latina, donde ha viajado de manera oficial a todos los países, excepto a Cuba, donde sólo ha estado para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana, en noviembre de 1999, en una estancia que no tuvo el rango de visita de Estado.
La vocación iberoamericana de Juan Carlos de Borbón viene de lejos y ya en 1967 el entonces Príncipe de Asturias se refería por vez primera de manera pública a la necesidad de que la "comunidad de pueblos hispánicos" se organizase "cada día más en torno a la misión que corresponde a su propio e inconfundible ser comunitario".
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