| Pero la comprensión que puedan suscitar sus dificultades y la discreción a la que obliga la diplomacia no deberían llevar al Gobierno a refugiarse en explicaciones tan vagas como las ofrecidas ayer, sobre todo en lo que se refiere a los eventuales pasos dados para tratar de capturar a los secuestradores. Del mismo modo, la satisfacción lógica con la que hay que saludar el retorno de la tripulación del Playa de Bakio no puede llevar a soslayar ni al Ejecutivo ni a los propios pesqueros que faenan en el índico los serios riesgos a los que se enfrentan los marineros en unas aguas muy arriesgadas y de complicada vigilancia si no se produce una movilización supranacional coordinada.
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