Más de tres décadas después de que los últimos astronautas del Apolo caminaron por la superficie lunar, diferentes universidades, ingenieros de fuentes abiertas y quijotescas empresas nuevas en el campo aeroespacial están planeando iniciar sus propias misiones robóticas para llegar al inhóspito primo de la Tierra.
El regreso a la luna es parte del Premio X Lunar de Google, una competencia patrocinada por Google que entrega US$30 millones en premios para los dos primeros equipos que hagan alunizar un explorador robótico en el satélite natural y envíen imágenes y otros datos a nuestro planeta.
En las oficinas centrales de Google, diez equipos de cinco países anunciaron su intención de participar en la competencia. Incluyen a un equipo encabezado por William L. Whitaker, profesor de la Universidad Carnegie Mellon en Pensilvania y famoso especialista en robótica; una afiliación de cuatro universidades y dos importantes compañías aeroespaciales en Italia; y un grupo que comprende a una asociación de ingenieros que coordinan sus esfuerzos por medio de internet.
Se trata de desarrollar una nueva generación de tecnología que sea más barata, pueda ser usada más a menudo y permita una nueva ola de exploradores, dijo Peter H. Diamandis, presidente de la Fundación Premio X.
Al dirigirse a los equipos que participan por el Premio X y a periodistas, Sergey Brin, uno de los fundadores de Google, comparó el apoyo de su compañía a la competencia con el patrocinio que hacen otras empresas de competencias de yates. La idea de que podemos impulsar el regreso a la luna y quizá incluso hacerlo más rápidamente que algunos de los planes nacionales realmente me entusiasma, dijo Brin.
El buscador de internet pagará US$20 millones al primer equipo que llegue a la luna, envíe un paquete de datos a la Tierra, recorra al menos 500 metros y envíe otro paquete de datos.
El segundo equipo en alcanzar los objetivos ganará US$5 millones. Se ofrecen bonos por proezas como visitar un sitio de aterrizaje histórico y encontrar y detectar hielo lunar, pero el dinero del premio empieza a reducirse si la misión no se logra antes del 2012.
Whitaker, de Carnegie Mellon, encabeza a un equipo que incluye a la Universidad de Arizona y Raytheon, el contratista militar. Dijo que planea usar queroseno y oxígeno como combustibles de su cohete y una vez que esté en la luna, enviar un explorador al sitio del primer alunizaje en un sitio conocido como el Mar de la Tranquilidad.
Fred J. Bourgeois, director de Frednet, el grupo de ingenieros que están colaborando por internet al estilo de los desarrolladores de software de fuente abierta, dijo que su equipo está construyendo una nave lunar del tamaño de un tostador y que, una vez en la luna, liberará un explorador del tamaño de un teléfono. Pensamos que es mucho más barato poner un teléfono celular en la luna que un SUV", dijo Bourgeois.
La Nasa ha anunciado planes de llevar de nuevo astronautas a la luna para el año 2020. Aunque las misiones robóticas son más fáciles de lograr, los competidores del Premio X de Google todavía enfrentan formidables desafíos, por no mencionar costos extravagantes.
Generar el impulso de cohete para escapar de la gravedad de la Tierra es costoso y riesgoso. Una vez en la luna, los exploradores robóticos quizá tengan que sobrevivir a temperaturas que pudieran descender a 150 grados centígrados bajo cero.
Hubo cierta disonancia en el evento. Un vídeo producido por la Fundación Premio X, promoviendo las razones para visitar de nuevo la luna, describió la extracción de silicio, que abunda en el suelo lunar. El vídeo afirmó que el material podía ser usado en el espacio para construir satélites impulsados por energía solar que transmitieran energía barata y abundante a la Tierra.
En una sesión de preguntas y respuestas, el doctor Harold A. Rosen, inventor del satélite geoestacionario que está encabezando su propio equipo para el Premio X, llamó a la afirmación una de las ideas más estrafalarias que haya oído jamás. Añadió: Puedo pensar en 100. 000 formas más eficientes de generar energía en la Tierra que esa.
La Fundación Premio X es un grupo sin fines de lucro basado en Los Angeles que también administró el Premio V Ansari, una competencia entre equipos para enviar una nave tripulada al espacio suborbital. Un equipo encabezado por el diseñador aeroespacial Burt Rutan ganó esa competencia en el 2004.
"El Premio X Lunar reta a empresarios, ingenieros y visionarios de todo el mundo a idear métodos que nos permitan volver a la luna y explorar su entorno para beneficio de toda la Humanidad". Peter Diamandis, presidente de X PRIZE Foundation
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